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Volando bajo

Si es cierto que los pueblos tienen los gobernantes que merecen, los venezolanos tienen que haber hecho algo tan malo, porque después del iluminado de Hugo Chávez, les llegó otro con la misma peculiaridad pero corregido y aumentado.

No podía ser de manera diferente ya que luego de haber sido testaferro y fiel seguidor del estilo de su jefe, mostró de qué color pintaría el verde cuando afirmó que un pajarito aparecido, que no era otra persona que su jefe recién fallecido, le vaticinó que él sería el nuevo mesías que aguardaba el pueblo bolivariano.

Nicolás Maduro es todo un caso.

Hace unos días se dio a conocer que un avión Hawker 125-400 que portaba matrícula mexicana XB-MGM registrado en el municipio de San Pedro Garza García, Nuevo León,  fue derribado por aeronaves venezolanas de combate M16 al desobedecer ordenes de aterrizar de inmediato al sobrevolar su territorio sin autorización, presuponiendo que se dedicaba al narcotráfico.

Después se enlodó la nota cuando alguien que quiere mucho u odia más a Felipe Enríquez,  aseguró que el compadre de Peña Nieto que no logró ser alcalde Monterrey se encontraba entre los pasajeros; de haber sido cierto, obvio hubiera fallecido.

Puro tongo. En primer lugar, aun los mismos “tranquetos” como son llamados los narcos en esa región, no son tan estúpidos como para desobedecer la orden de un avión artillado con instrucciones de tirar, ya que de la cárcel salen, del pozo no.

Si hubiese sido cierto, los misiles al acertar hubieran hecho pinole al avioncito de diez plazas y no dejarían el fuselaje casi completo como lo muestran las graficas animadas o en fotografía.

La declaración que no sorprende por venir de quien viene, es la cereza del pastel del show que le agradaba armar a Hugo Chávez y que a Maduro que nunca maduró le fascina, al asegurar que acaban de derribar el avión número treinta dedicado  a transportar droga por invadir espacio venezolano.

“Entiéndalo, el que no lo ha entendido” sentenció el payaso.

La realidad.
El avión que tiene matrícula mexicana era propiedad de un empresario dedicado a la fabricación de aires acondicionados y que al requerir de alto mantenimiento decidió como se debe hacer, en lugar de arreglar la licuadora, compro otra.

El bato compró una nueva aeronave y la usadita la vendió a una empresa de carga registrada en Villa de Álvarez, Colima.

El día cuatro salió de territorio nacional y cruzando varios países se internó en cielo venezolano, donde es cierto lo que se adiciona a la novela, la guardia de ese país le ordena bajar, cosa que hizo echo la madre, revisan papeles apartan a la tripulación y pasajeros y por ordenes de Vladimir Padrino López, mero matacuaz del comando estratégico operacional dispararon un misil desde el aire para dejar inservible el vetusto papalote.

Por ese motivo no se tiene aviso ni alarma del popular “¡mayday… mayday!” que acostumbra el protocolo de auxilio o emergencia, ni existen cadáveres ni droga ni nada,  pero Nicolás Inmaduro que si asiste a una boda quiere ser el novio y si va a un sepelio desea ser el difunto, dijo: de aquí soy y armo la telenovela que pronto se descubrirá que solo existió en la mente del chiflado presidente.

Lo de José Antonio Meade, es lógico y de esperarse, enviar un comunicado, pedir explicaciones y todo ese rollo que se acostumbra, de lo cual no recibirá respuesta de un drama de que lo produzca Emilio Larrosa en horario “Triple A” para el canal de las estrellas.

De mí se acuerdan.
minutochavaportillo@gmail.com

 

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