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¿Qué esperaban?

Sé que no todo fuera de México es Cuautitlán y que no todo mundo debe de interesarse por el jueguito de la pelota donde 22 cuates andan como enajenados detrás de ella, pero es una doctrina y obligación estar enterados del sube y baja de la Selección de Futbol para no quedarte sin opinión en la plática de sobre mesa.

Lo que sucedió el martes por la noche algunos necios opinan que no tienen nombre, yo digo que no tienen madre, pero por el fanatismo inagotable que padecen los millones de mexicanos que esperaban que después de tantos fracasos, los seleccionados tricolores aseguraran un boleto para el mundial en Brasil el año próximo.

Estaban en cuidados intensivos, con el diagnóstico de los doctores especialistas -hasta los de Televisa- deportivos que de ese lecho se levantarían solo para cambiar la camilla por el féretro, pero los tramposos de las Federaciones TODAS en el mundo, inventan un sistema para que los buenos estén presentes, los regulares asistan, pero los maletas que aparte son excelentes consumidores, no vayan a faltar.

No sorprenden los resultados de un estudio que refleja que el número dos en cuanto aficionados que gastan mucha lana en camisetas, suvenir, hoteles, comida, paseos, apuestas, viajes, pagos por evento y consumo de la mexicana alegría, somos los mexicanos, sí señor, así es que era imperante que Diosito les echara una mano para que a como diera lugar México estuviera presente, y no deja de albergar sospechas de que sean los “acérrimos” enemigos y vecinos los que en los últimos y agónicos minutos de un juego de trámite, los norteamericanos le dieran oxígeno puro a los connacionales y nos hicieran volver a soñar que por medio de un absurdo y tramposo “repechaje” ante Nueva Zelanda, se les diera una nuuueva oportunidad de asistir al mundial. ¡Qué poca madre de veras!

Luego de ver el juego contra Costa Rica y observar a nueve buenos para nada, exceptuando a Oribe, Peña y Márquez, -incluyo al técnico- el empecinamiento de un fracasado Vucetich -por algo lo despidieron de Monterrey- de no realizar cambios de forma y fondo dejando en la banca a Lobos por miedo de que no lo criticaran que la media era argentina, puso a jugar a jugadores inflados como “El Chícharo” por la razón que los patrocinios se dan estando en la cancha y dejan de percibir jugosos dividendos cuando deja la titularidad.

No tiene vergüenza lo que hace la Federación Mexicana que está en manos de un picudo Decio de María, y un caza fortunas  vende braguetas como Justino Compeán que por haberse casado con la hija de Rómulo O’Farril ocupa el puesto que el suegro desea.

México ira a Brasil, de eso no tengan duda, pero irán por tramposos, chuecos federativos, que patrocinan un grupo de inflados jugadores que no juegan ni en su equipo, pero el dinero que se mueve en ese oscuro universo es de tal magnitud que mueve conciencias, sobre todo la de los pobres infelices aficionados que creen que esto es de a de veras y que en esta ocasión los gringos nos adelantaron el Día Acción de Gracias y  esto debemos agradecerlo.

¿O apoco creían que eso de remontar en los últimos tres minutos para que no eliminaran a México, fue merita suerte o accidente?

minutochavaportillo@gmail.com

 

 

 

 

 

 

 

 

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