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Don Moisés, el coraje por triunfar

Oriundo de San Luis Potosí, desde niño Moisés Solís Vázquez aprendió a nadar, a trepar arboles con suma facilidad, a ayudar a su padre en las rudas labores del rancho “El Mezquital” y a pizcar algodón en los campos de cultivo del estado de Veracruz.

Lo anterior no tuviera nada de sorprendente si no fuera porque este hombre de 60 años de edad, abogado de profesión, reconocido historiador y exitoso empresario de bienes y raíces nació con poliomielitis, padecimiento que lo ha obligado a esforzarse al doble para sobresalir en este mundo no apto para las personas con capacidades diferentes.

De cuna humilde, para Moisés no ha sido fácil destacar en la vida, en su lejana infancia a falta de instrumentos de apoyo como muletas o silla de rueda, tenía que arrastrarse en el suelo a fin de realizar sus actividades diarias.

Esto nunca lo amilano, pues jamás se ha sentido inferior a nadie, de lo contrario aquel esfuerzo sobrehumano fue generando en él un carácter de guerrero y una alma grande.

Miembro de una familia de 11 hermanos, Moisés llego a Monterrey siendo apenas un niño y apoyado por los suyos inicio estudios de primaria en una modesta escuela ubicada en los rumbos de la colonia Vivienda Popular en ciudad Guadalupe donde empezó a mostrar porte de líder.

Ya en la secundaria logró ser presidente de la Sociedad de Alumnos, siguió destacando en la Preparatoria y en la Universidad Autónoma de Nuevo León sobresalió entre los alumnos más brillantes de su generación, en la Facultad de Derecho. Su espíritu de servicio y la facilidad para hacer amigos han sido su sello distintivo.

Apoyado siempre por sus entrañables amigos, el Dr. Luis Eugenio Todo y el desaparecido escritor Celso Garza Guajardo, pudo ser alguien en la política, ya que en una ocasión le ofreció el PRI la alcaldía de Benito Juárez sin embargo, diplomáticamente rechazó el ofrecimiento y siguió en los que le apasiona, lo suyo: Las Leyes y la Historia.

No conozco personalmente a Moisés, nuestro primer encuentro fue virtual y se dio a través del Facebook un día que publique un artículo dedicado a la memoria de mi hijo Judás quien murió hace casi tres años a causa del cáncer, supe por este medio que le gustó mi escrito y me lo hizo saber por Inbox.

Sé también que el pasado domingo 20 de octubre en la tradicional Feria del Libro, Moisés presentó su obra “Esta Silla No se Vende”, un recuento fiel de los hechos ocurridos durante el intento de construcción del teleférico en el Cerro de la Silla, acción que provocó una serie de problemas ambientales de gran impacto para la población de Nuevo León.

Si Dios no dispone otra cosa, espero algún día, poder estrechar la mano de este gran hombre y conocer de carne y hueso a un ejemplo viviente de coraje por triunfar en la vida mediante la superación personal.

tintaenlasangre@gmail.com

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