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David Plouffe: el asesor de Obama que vende carros usados

 

El hombre de 46 años que estaba ayer frente a nosotros en el Hotel Camino Real de San Pedro, David Plouffe, le coordinó la campaña presidencial a Barack Obama en 2008; en un par de horas nos mostró una sonrisa relajada como de vendedor de agencia automotriz, pero francamente no le compraríamos ni un coche de segunda mano.

Esta frase la usaron en contra de Richard Nixon en los sesenta: “¿le compraría usted un coche de segunda mano a este hombre?” Del viejo mañoso no dudaríamos ni un instante para responder que no (tenía una cara de pocos amigos que no podía con ella). Pero de David Plouffe le pensaríamos dos veces mientras no lo escuchemos hablar, porque entonces sí no le compramos ni una llanta usada.

Hasta hace poco Plouffe podía canjearnos oro por espejitos y todos felices. Y es que más que un estratega, es un cabildeador. Creó para el candidato Obama un Big data de dimensiones colosales para cruzar datos sobre gustos, hábitos y tendencias del electorado. Luego nos enteramos por el hacker prófugo Edward Snowden que toda esa información fue filtrada al comité de campaña por las principales compañías de Silicon Valley a cambio de favores gubernamentales y que también se usaba para espiarnos a medio mundo. Pero a Plouffe no le alcanzó el tiempo para tocar este tema en el Camino Real.

Plouffe quiso convencernos de que el anuncio oficial que leyó Obama sobre la muerte de Bin Laden el 1 de mayo de 2011, levantó expectativas mundiales y que horas antes muchos se confundieron creyendo que hablaría de Muamar el Gadafi. En realidad el asesinato del líder de Al Qaeda ya era trending topic global gracias al joven Sohaib Athaar, vecino del terrorista en Abbottabad, que describió en tiempo real por Twitter escenas del operativo de EUA. Pero a Plouffe no le alcanzó el tiempo para cubrir este espinoso asunto en el Camino Real.

Plouffe pretendió hacernos creer que la cacareada reforma sanitaria en EUA, conocida como Obamacare, será el legado histórico del actual presidente, cuando es sabido que en el primer mes de aplicarse, el gobierno esperaba la inscripción de 500 mil personas y en la práctica se apuntaron no más de 100 mil, entre otras razones porque el sitio web del programa está mal administrado por una startup de dudosos orígenes. Pero a Plouffe no le alcanzó el tiempo para comentar estos desperfectos en el Camino Real.

Plouffe intentó persuadirnos de que Obama es un estadista genial, calmado y negociador, cuando está más que comprobado (gracias a Bob Woodward y su libro “The Price of Politics”) que el actual mandatario se agota prematuramente en el cabildeo, le falla la empatía con los demás y sufre una incapacidad innata para cerrar acuerdos con los opositores, sean republicanos o demócratas. Pero a Plouffe no le alcanzó el tiempo para abordar estos complejos de personalidad en el Camino Real.

Uno entiende que Plouffe no pueda contarnos todo lo que sabe sobre Obama porque es secreto de Estado o forma parte de lo que vende en privado a sus clientes como consultor político o vaya usted a saber por qué. Pero un pedacito de su charla sí nos convenció. Dijo que los candidatos que salen primero a preguntar a las audiencias y lo hacen continuamente, ganan de calle las elecciones. Su misión es poner a prueba una serie de hipótesis no validadas (suposiciones) y hacer los cambios sobre la marcha (a esto se le conoce en marketing como pivotear).

Esto hace que el modelo probado de Obama pueda ser repetible y escalable en futuras elecciones. El problema es que estos argumentos más empresariales que políticos se leen casi al pie de la letra y con más claridad en “The Startup Owner´s Manual: The Step by Step Guide for Building a Great Company” de Steve Blank y Bob Dorf, publicado el año pasado.

Menos le alcanzó ayer el tiempo a Plouffe para reconocer que aquel producto novedoso y atractivo que era Obama ha terminado por ser un modelo prematuramente caduco y descontinuado. Pobre de Hillary Clinton que será la próxima candidata presidencial demócrata y tendrá que construir sobre escombros o vender a sus electores una carcacha desvielada y humeante como si fuera una Land Rover.

eloygarza@yahoo.com

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