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El horneador de ladrillos

Calificada por Elías Canetti, Premio Nobel,  como una de las mejores obras de la literatura universal, “La Metamorfosis” es un ejercicio de inteligencia  donde la aparente simplicidad de un relato en el que el personaje, Gregorio Samsa, se transforma en un descomunal insecto,  en realidad disfraza un conflicto existencial.

Referirse a la obra “La Metamorfosis”, de Franz Kafka, es intentar penetrar en un mundo de simbolismos construido para enmascarar una doble y misteriosa intención.  En especial, la obra del  escritor puede estar preñada de una motivación personal que quizá le sea difícil externar directamente, por lo que acude a la sutil sugerencia y desliza tenues sombras para expresar íntimos pensamientos.

Recordemos que Kafka estudió la carrera de Derecho en buena parte para complacer a su padre, quien mostró desinterés por la creación literaria de su hijo. Una escena, que refiere en otra obra, es aquella en la que orgulloso le muestra  a su padre el manuscrito y éste le responde parco: “Déjalo en la mesa”.    La época  belicosa que le tocó vivir, como la Primera Guerra Mundial, también influyó en su ánimo.

Sin embargo,  su  inteligencia desborda creatividad por lo que es una de las obras de lectura obligatoria en los sistemas de enseñanza media superior de prácticamente todo el mundo. Y digo obligatoria en el mejor de los sentidos, ya que los docentes encuentran en ella, un motivo para iniciar la discusión en torno al propósito de la existencia misma.

Su vida personal no estuvo exenta de descalabros emocionales donde la indecisión jugó un papel importante.  Sobre este tema, le debemos a Felice Bauer, en buena medida, el haber conservado la comunicación epistolar que mantuvieron durante su noviazgo, por supuesto que solo conservó las cartas que él le dirigía.  Entre esas misivas Kafka escribe que sus pensamientos de incertidumbre, albergados por  años, alimentaron la enfermedad que, a la postre, le costó la vida: la tuberculosis.

También es digno de mencionar que Kafka nos legó otros cuentos y relatos como “La Condena”, “Colonia penitenciaria”, “El Castillo”, “El campeón del hambre”, entre otros.  Nació en Praga el 3 de julio de 1883 y fallece el 3 de junio de 1924.

temoch47@hotmail.com

 

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