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La información nunca está protegida

Riesgo

«Se me he de morir mañana…”

No puedo despegar la vista del televisor. La imagen de un joven, una señorita y después una mujer con un niño pequeño cruzando por apenas un trozo de cerro que no se ha desgajado, me mantienen absorto y perplejo; estoy como en las películas, a la espera de que suceda lo que parece inevitable, pero por fortuna no sucede y vuelvo a respirar.

Puedo comprender la desesperación de quedar atrapado, pero no el tomar un enorme riesgo como el que proyectaban las imágenes de la televisión. Me parece que a todos en ese momento y lugar les faltó criterio y no alcanzo a comprender lo que cruzaba por la mente de la persona que tranquilamente vidrogrababa con su teléfono el albur que se jugaba una familia completa.

En esas cavilaciones estoy cuando escucho una sirena. A fuerza de vivir tantos años cerca de una avenida de gran circulación, terminas casi por acostumbrarte, pero siempre piensas en que algo está sucediendo cerca. A los pocos minutos la misma televisión proyecta la imagen de una persona atropellada en la avenida justo a la altura de donde vivo.

Y vuelvo a pensar en los riesgos. Apenas a unos cuantos pasos de donde sucedió el atropello hay un puente peatonal que de haberlo utilizado el hoy occiso, hubiese salvado la vida, pero es cierto, nos salvamos del rayo pero no de la raya.

A fuerza de verlo todos los días nos parece usual. A lo largo de los años he visto a miles de personas cruzar sin precaución la avenida, en medio de la lluvia o la noche, sin luminarias, muy cerca de una curva que impide la visibilidad de los conductores; por igual, jóvenes, niños, mujeres, ancianos, con niños de brazos, y todo por no caminar unos cuantos pasos más y subir al puente que para eso está.

Igual la familia que se arriesgó a pasar por apenas unos centímetros al borde del barranco en medio de la lluvia. Si traían un celular para videograbarse, ¿no pudieron haber pedido ayuda y esperar a que rescatistas los pusieran a salvo?

No se miden las consecuencias, pretendemos actuar como de costumbre en circunstancias adversas o pensamos, como casi todos los humanos, que a nosotros no son sucederá lo que tanto y tanto invocamos.

Asumimos riesgos de manera inconsciente, sin darnos cuenta de que tentamos a la suerte.

Nunca cambiaremos.

ftijerin@rtvnews.com

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