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Acaba de cumplirse el primer aniversario de la partida del ex Secretario de Educación y Senador Alonso Lujambio, quien en su momento, contendió por ser el candidato a la Presidencia de la República por el Partido Acción Nacional.

Su precampaña inició de muy abajo, no era el favorito del grueso de los panistas, de hecho se le consideraba como un “nuevo panista”, sin saber que desde la cuna Lujambio vivió los principios del PAN pues su padre había sido un destacado miembro de dicho partido político prácticamente desde sus difíciles inicios; además de ser uno de los historiadores más destacados del panismo de los últimos años, habiendo inclusive publicado una de las más grandes obras de las últimas décadas llamada “La Democracia Indispensable”, pero lo cierto es que no obstante su formal falta de antigüedad partidista, su preparación, y carisma, además de su calidez y don de gentes iban logrando sumar cada vez más adeptos durante los pocos meses que duró su aspiración, inclusive en las últimas encuestas previas a su salida, mostraban que ya se encontraba entre el segundo y tercer lugar, pues ya había logrado rebasar a Ernesto Cordero y Santiago Creel.

Sin duda hubiera sido el mejor candidato del PAN para la presidencia, nos hubiera encantado un debate entre la inteligencia y espontaneidad de Alonso Lujambio y la supina ignorancia de Peña Nieto, pero el terrible asesino que provocó su deceso, el mieloma múltiple, una enfermedad incurable, le obligó, seguramente muy a su pesar a declinar su aspiración, aunque en su momento no quiso revelar las verdaderas causas que motivaron su salida de la contienda. Todavía tuvo los arrestos para aparecer públicamente en el Senado de la República para tomar protesta, aún y cuando a causa de la enfermedad su imagen física distaba mucho de la que mostraba cuando lo conocíamos.  A sabiendas de que ya tenía los días contados, nos mostró una entereza y amor a la vida dignos de ser replicados por siempre.

Una semana después del anuncio de su retirada de la contienda presidencial, el Maestro Lujambio envió una carta de agradecimiento a todos aquellos que le manifestaron su apoyo y entusiasmo a su aspiración; el contenido de la misma nos revela al ser humano que era, sensible, agradecido y sobre todo positivo en cuanto a su visión por un mejor futuro para México; sirva pues su transcripción en este medio como un sencillo pero sentido homenaje a este padre ejemplar, ciudadano modelo y mexicano distinguido como lo fue Alonso Lujambio Irazábal.

Ciudad de México, a 5 de septiembre de 2011.

Estimados amigos y amigas:

Hoy se cumple una semana del anuncio de mi declinación y quiero escribirles unas palabras. En primer lugar, de agradecimiento por su generosidad para conmigo pero, sobre todo, por su alegría. Fueron todos y todas entusiastas y alegres. Me contagiaron, no saben hasta qué punto, ese alegre orgullo de ser panistas. Juntos discutimos lo que hemos sido, y por supuesto lo que queremos ser. ¿Qué tenemos nosotros en común? Nuestro agradecimiento al partido, por su identidad, por la identidad que nos ofrece a nosotros en el quehacer político y –dígase lo que se diga- por su grandeza. A nosotros nos mueve el empeño histórico del partido por construir un México mejor, un México siempre mejor. Queremos los panistas ser factor de mejoramiento, no de empeoramiento de la vida colectiva entre los mexicanos. Y no vamos, nosotros, a renunciar a ese empeño.

 ¿Qué hacer para seguir en el empeño? En primer lugar, apoyar al partido con todo, con esa alegría y ese entusiasmo, hacia el proceso electoral de 2012. Nosotros estamos entre quienes piensan que el PAN ha hecho mucho por México: defendamos todos lo que hemos hecho e impulsemos la plataforma de propuestas del partido para enfrentar los retos del México de hoy y del futuro. Sé que lo haremos todos sin importar qué opción, en la candidatura presidencial, resulte ganadora. Nosotros somos de los que piensan que la unidad del partido es esencial, y de los que ponen además su parte para conquistarla.

 También somos de los que creemos en la libertad como valor esencial, en la vida colectiva del país y en la vida interior del partido. Alguien me preguntó el lunes pasado “Lujambio, ¿va usted a dejar en libertad a quienes lo apoyaron?”. Mi respuesta fue inmediata: “¿Y cuándo dejaron de estar en libertad quienes me apoyaron?”. Ustedes libremente se acercaron a mí para apoyar un proyecto. Lo dijimos muchas veces: a nosotros no nos unía estar en contra de alguien, sino a favor de algo. Ustedes en este momento tienen razones diversas, todas legítimas, para inclinarse por apoyar a esta o aquella opción en la competencia por la candidatura presidencial. La pluralidad de sus inclinaciones es tan amplia como la pluralidad del partido. Yo opto en primer lugar por respetar las opciones de ustedes. Dije públicamente que declinaba a favor de Madero, de nuestro Jefe nacional, de su conducción del proceso y de su liderazgo, y me sostengo en ello. Esa es mi convicción personal, y yo respetaré a cabalidad la convicción de ustedes. Concluida mi participación en el proceso, ustedes apoyarán y enriquecerán las opciones que merezcan su preferencia. Venturosamente, todas son merecedoras de apoyo.

Con su generosidad probada, una y otra vez, uno de ustedes me preguntó en la semana: “¿En qué te ayudamos, dinos qué podemos hacer por ti?” Yo he recibido ya mucho de ustedes. Déjenme, mejor, preguntarles a todos qué puedo hacer yo por ustedes. Yo soy en primer lugar quien se pregunta qué puede hacer, por ustedes, en todo aquello que esté a mi alcance, con la esperanza, eso sí, de que sigamos juntos en nuestro empeño de apoyar y enriquecer al PAN. Como grupo apoyémonos todos en eso: queremos un partido fuerte, democrático, deliberativo, promotor del bien común, de la honestidad de sus gobernantes, de la ley como mecanismo asociativo, de la verdad y del respeto a la dignidad humana, de la libertad. Sigamos construyéndolo juntos. Sigamos actuando en beneficio de nuestro partido y de nuestro país. Continuemos creyendo en Acción Nacional con toda fuerza y convicción. Sigamos trabajando por nuestro México desde la poderosa plataforma política y cultural de Acción Nacional. Como dijo hace décadas un campesino panista frente a la plana mayor de nuestro partido: “sigamos continuando”.
Suyo siempre,
Alonso Lujambio

 

wagova71@hotmail.com

 

 

 

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