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La información nunca está protegida

Así nos tocó vivir

“O cabresteamos, o nos ahorcamos…”

En ocasiones así también me quejo, tiro mentadas de madre al viento y quisiera que nuestra realidad fuese distinta, pero tenemos lo que podemos, lo práctico, lo sencillo, lo que nos ha tocado que no es lo ideal, pero a final de cuentas es lo nuestro.

Ayer mientras leía, escuchaba y veía las quejas de ciudadanos y periodistas por los baches que aparecían por doquier, me cuestionaba, una y otra vez, la utilidad práctica de esas denuncias. Con los pronósticos de lluvia persistente, ¿tenía alguna utilidad práctica el ubicar los hoyancos? ¿Es que alguna autoridad acudiría de inmediato a repararlos?  Tal vez, y subrayo el tal vez, el único beneficio sería el de una válvula de escape ante los daños en llantas, rines y suspensiones, pero párele de contar.

Tenemos pavimentos de cartón, que con unas cuantas gotas se reblandecen y se agujeran. No podemos aspirar a más porque aquí llueve poco. Dicho hasta el cansancio, nadie se preocupa por conducir las aguas, por evitar los encharcamientos que provocan, justamente, los baches, no hay cauce suficiente, no hay desniveles, no hay planeación y así, aunque le metan millones y millones, es imposible evitar el problema.

Bien decía un sabio político del siglo pasado: “En el bacheo, está el ganeo”.

Vienen ahora los parches y los remiendos, que son tan malos o peores que el mismo pavimento, porque nunca quedan a nivel, porque son apenas un “curita” que a la primera de cambios se bota y el problema vuelve a surgir, muchas veces con peores consecuencias.

Sería ideal el poder detener la ciudad para desaparecer el pavimento y rehacer la talacha desde el principio, con estudios, con niveles, con cauces, con drenajes, pero, ¿sería posible detener avenidas como Constitución, Morones Prieto, Garza Sada, Gonzalitos, Venustiano Carranza, Félix U. Gómez sin causar un caos?

De manera que no hay de otra, así nos tocó vivir, con remiendos y parches, con pavimento sobre pavimento, con hoyos mal tapados y encima con materiales de segunda, porque también tenemos prisa y no queremos que nos compliquen la vida.

Este es nuestro Monterrey, el único que tenemos, en el que vivimos, en el que nos toca vivir y el que, aunque tengamos que padecerlos, es nuestra tierra.

ftijerin@rtvnews.com

 

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