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Cruzada contra ruidosos

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Para estar a tono con cruzadas federales, aquí en Nuevo León también se lanzó una cruzada, esta vez contra el ruido. El primero fue Guadalupe, luego Monterrey, y a la fecha se suman, San Nicolás, Apodaca y Escobedo. La diferencia es que en Nuevo León no se está respondiendo a un programa común, sino que cada municipio, por contagio, conveniencia, o porque se acordaron de que ese problema existe, decidieron enfrentarlo.

Cada municipio, hasta donde se sabe, debe tener reglamentado el nivel de ruido tolerable y en qué horarios. La Ley Ambiental del Estado data del año 2005. Y aunque los municipios son normalmente muy socarrones al concretar las leyes en sus reglamentos, del 2005 al 2013, han tenido mucho tiempo para hacerlo.

Entre la Cruzada Nacional contra el Hambre, y la cruzadita local contra el ruido, hay una diferencia sustancial. En la cruzada federal, hay un sistema orgánico de programas, y una serie de objetivos. Los gobiernos e instituciones su suman a una organización ya delineada. Deben cumplir incluso con regulaciones internacionales y con procesos de medición y evaluación frecuentes.

En las cruzaditas locales, cada quién le hace como quiere, y como le permiten sus reglamentos. Eso implica que la respuesta al problema será de acuerdo a sus propias ganas de empezar o avanzar. Incluso, puede suceder como ya ha sucedido en programas y campañas municipales… con el paso del tiempo se olvidan y las cosas vuelven a quedar como estaban.

Algunos municipios de los que ahora lanzan sus programas contra el ruido, hace años lo había ya hecho, y habían actuado y habían corregido el problema, sobre todo en el caso de vecinos ruidosos. Pero ninguna administración municipal es capaz de mantener los logros de la anterior. Pierden tiempo y atención buscando sus propios logros. Y del silencio monacal en algunas colonias, se volvió rápidamente a la estridencia casi infernal, sazonada con la innovación tecnológica, que algnos consideran diabólica, que es el “kareoke”.

Por eso es muy conveniente retomar la convocatoria del alcalde de Apodaca, Raymundo Flores, para unirse y homologar reglamentos. No hay necesidad de convidar al gobierno estatal. Los municipios son autónomos por ley, y pueden libremente asociarse en proyectos conjuntos. Cada municipio, de los que ahora se lanzan en esta cruzada contra el ruido, tiene seguramente estrategias que a otros les podrían interesar. Lo de las multas es lo de menos, porque, al menos en los ruidosos domésticos, la multa debe ser para disuadir y evitar la reincidencia; en tanto que en antros, restaurantes, negocios o voceadores callejeros, la multa sí debe ser un castigo, y cada vez más duro.

Si los municipios por su cuenta se unen en una causa común en este caso, eventualmente podrán hacerlo en otros problemas de la comunidad. No es lo mismo correr a pedir ayuda al Estado o a la Federación, que ir a ofrecerles una estrategia acordada, aplicada y depurada, para que pueda ser aplicada en otros municipios.

ENFOQUE MONTERREY en Radio Beat, 90.1 FM
Lunes a Viernes a las 13 horas

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