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Borrón y cuenta nueva

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La plana mayor del gabinete estatal tuvo ayer su primer reunión, ya con el gobernador de regreso de sus vacaciones. El tema obvio fue el plan de austeridad. Ya desde antes se ha estado insistiendo en el tema de la austeridad y el ahorro. De alguna manera se trata de convencer a los desangrados contribuyentes que el dinero que les arrebatan será utilizado escrupulosamente en su beneficio.

Este tipo de medidas, y hasta la iniciativa que anunció el Gobernador para poner filtros al uso de los recursos, son necesarias y ojalá no fueran sólo mediáticas. Porque es evidente que el ciudadano nuevoleonés está bastante descontento con gobiernos municipales y estatal iniciado el 2013 con una actitud de voracidad recaudatoria. Es necesario entonces convencer al ciudadanos, y eventual votante, de que esta masacre a su economía está plenamente justificada y a la larga le será redituable.

Esto, más que el ahorro en sí, es el principal objetivo de este tipo de anuncios. Durante décadas, y a través de los partidos del color que usted quiera, depurados o no, el ciudadano aprendió y sigue aprendiendo a desconfiar de las manos, por no decir las uñas, de quienes administran sus recursos.

En el contexto nacional, Nuevo León es quien ahora tiene un plan de austeridad más ambicioso. Su proyecto intenta llevar el ahorro a cifras millonarias, más aún que en otros estados. Y aquí hay que apuntar que la voracidad recaudatoria está generalizado en prácticamente todo el país.

Esto no significa que Nuevo León sea el más responsable, sino todo lo contrario. Esto exhibe a Nuevo León como uno de los estados de la República con la deuda más alta. También lo exhibe como el más injusto en cuanto a la forma de recuperar los recursos que ya se han dilapidado, esto es, pasar la factura de la corrupción y el despilfarro a los ciudadanos.

Aunque mucho se ha dicho sobre la corrupción, poco se ha hecho contra ella. Las iniciativas, planes, estrategias, y demás ocurrencias estatales, municipales y legislativas, parecen partir del principio de “borrón y cuenta nueva”. Aunque se oiga extremo, pero aquí si obligaría una verdadera cacería interna de corruptos, de quienes malgastaron o de quienes se robaron el dinero del pueblo.

No podrán decir que no saben por dónde empezar, porque hay bastantes indicadores notorios. Para empezar esos casos misteriosos de Metrorrey, del Instituto de Control Vehicular, y otros tantos mayores o menores. Y si bien se ha procedido en muchos casos, ha sido de una manera bastante tibia, porque incluso frente a las irregularidades se suele terminar el caso señalando culpables o irregularidades, pero jamás recuperando los recursos desaparecidos, desviados o dilapidados.

Más claro está en la ruinosa economía municipal. Los erarios municipales están devastados. Y si bien se está intentando salir del atolladero a cuenta de los contribuyentes, no se ve por ninguna parte la explicación clara y pública de cómo se llegó a esa ruina, menos aún se pone en evidencia a los culpables, y muchísimo menos se intenta arrebatar el dinero de las manos de quienes se lo llevaron.

El intento actual del gobierno del estado queda entonces como un “borrón y cuenta nueva”, que no impedirá que quienes antes malgastaron o robaron recursos públicos lo sigan haciendo. La corrupción impune, amparada por un Poder Legislativo cómplice, siempre encontrará la forma de seguir desangrando al erario.

ENFOQUE MONTERREY en Radio Beat, 90.1 FM
Lunes a Viernes a las 13 horas

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