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Calles peligrosas

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El gobierno estatal, incluso con la ocasional comparsa de organizaciones ciudadanas, ha insistido en que la inseguridad se está combatiendo exitosamente. Claro, siempre con el apoyo federal, donde destaca la participación del Ejército y la Marina Armada de México. Recientemente, un día sí y otro también, se anuncian detenciones, algunas muy numerosas, de grupos de sicarios. Entre los más destacados está incluso la captura de un mando policiaco del sur del Estado, que además es presunto líder de una célula del crimen organizado.

El gobierno estatal presume avances, y avances muy importantes. Tanto así que se acaba de lanzar una campaña para promover el turismo. Asumen las autoridades que el turista nacional y extranjero puede transitar sin riesgos por todo Nuevo León. Y para que no haya duda, también se anuncia una segunda vuelta; y no la electoral que quiere Calderón, sino una segunda ronda de pruebas de confianza a las fuerzas policiacas del estado, y se entiende que también de los municipios.

En este contexto se realiza una conferencia en la que la expositora, María Elena Chapa, hace precisiones muy interesantes. Además, se convierten en observaciones muy trascendentes, porque se trata además de la titular del Instituto Estatal de la mujer.

María Elena afirma que la violencia familiar en Nuevo León está a la baja. Esto es una excelente noticia, porque habla mucho de la madurez de la sociedad. Aunque hay instancias preventivas modernas contra este problema, y aunque existen opciones efectivas del sistema judicial para penalizar, el verdadero freno a la violencia familiar está en la propia familia. Depende mucho de la comunicación y la madurez en las relaciones familiares. Podríamos incluso hablar que el combate a la violencia familiar tiene qué ver con conceptos muy subjetivos pero muy reales, como el amor, la comprensión y hasta la espiritualidad dentro de la familia.

Seguramente las campañas municipales y estatales ayudaron un poco, pero la verdadera fortaleza contra la violencia familiar es la unidad familiar, y esto es un cambio positivo que surge desde adentro.

En la misma conferencia, María Elena Chapa dijo que aún así, las mujeres siguen siendo victimizadas, ya no tanto en sus casas sino en la calle. Esto implica que la presunción de que se avanza en la seguridad no es tan optimista como se ha dicho. En palabras de la propia funcionaria, la calle no es un espacio seguro para la mujer en Nuevo León. Y se comprende si revisamos brevemente la nota roja, donde ya es alarmantemente común ver a mujeres involucradas en grupos criminales, y no como “soldaderas” sino como verdaderas lideresas. Incluso no han sido pocas los asesinatos de mujeres en acciones que tienen la firma de la delincuencia organizada.

Con esto se nos borra la sonrisa por la baja en la violencia familiar. Se pone en evidencia que ni las calles son seguras, ni está funcionando la prevención que debe blindar a la sociedad contra la seducción del crimen organizado.

En un pasado no muy lejano, la alarma era por el reclutamiento de jóvenes menores de edad en grupos criminales; ahora se agudiza el problema de mujeres involucradas en con la delincuencia organizada.

Esto contradice la estrategia contra la inseguridad en Nuevo León. Sí hay detenciones y aparentes cifras positivas en la disminución de los delitos. Pero seguimos viendo menores y mujeres militando activamente en la delincuencia. Como que la estrategia que se privilegia es el combate y no la prevención… Definitivamente, las piezas no encajan.

ENFOQUE MONTERREY en Radio Beat, 90.1 FM
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