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La información nunca está protegida

No hay informe sin glosa

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El Tercer Informe de Rodrigo Medina fue una verdadera logia política de primer nivel. Aunque hubiera ausencias, con los invitados especiales que tuvo fue más que suficiente. Por supuesto, destacó Miguel Ángel Osorio, que vino a Monterrey representando al presidente electo Enrique Peña Nieto, quien anda de gira por Europa. Estuvo el pleno de los legisladores federales por Nuevo León, y el mismísimo coordinador de diputados federales del PRI, Manlio Fabio Beltrones. Se dio un tiempo, muy significativo, en medio de la polémica intensa por la reforma laboral que se debate en la Ciudad de México. Por supuesto, no pudo faltar el líder nacional del tricolor, Pedro Joaquín Coldwell.

Tanto la ceremonia oficial de entrega del informe, como la recepción posterior, no son en realidad el llamado informe. Son, eso sí, espacios para alarde de fuerzas y definición de posiciones. A estas alturas del segundo milenio, los mexicanos todavía no podemos quitarnos de encima el estigma del ritualismo. Desde las humildes asambleas escolares hasta las ceremonias palaciegas  de la clase política, en todo hay un ritual, las más de las veces vacío de su significado original.

En el Congreso de Nuevo León, por ejemplo, lo básicamente útil es si acaso un breve cruce de palabras entre quien entrega el informe y quien lo recibe. Y esto sólo como un mero trámite. Los grandes discursos son solo versiones oficiales del grupo que representa el orador.  Incluso, las propuestas de trabajo en conjunto, y las banderas blancas, son más espectáculos que realidades. En política, estas cosas se resuelven de otra forma, más discretamente. Y ahí está el recién pasado zipizape entre las bancadas del propio Congreso.

Lo cierto es que a estas alturas sabemos bastante poco del famoso informe. Lo que dijo el Gobernador suena bien, pero en este caso más que en otros, “papelito habla”. Y aquí el papel escrito está en manos del Poder Legislativo. Pasará un tiempo todavía antes de que cumplan con su deber de revisar lo que se informa y cotejarlo con la evidencia. Claro, esto en el caso de que cumplan con ese deber.

Por eso las posiciones expresadas por los líderes de las bancadas no tienen sentido en cuanto al gobierno de nuestro estado. Lo tienen en cuanto a cómo se alinean las fuerzas políticas. De sus palabras se desprende más o menos claramente cómo se están organizando los bandos en ese cuadrilátero, y cómo serán las funciones a dos de tres caídas que nos estarán recetando durante la presente legislatura.

Lo cierto es que los posicionamientos, a favor y en contra, no tienen más sustento que la apreciación de cada partido, y sus intereses. No se puede criticar un informe de gobierno si todavía no se ha hecho la labor más importante: su análisis. Ya veremos en la glosa del Tercer Informe, y ahí sí, con argumentos.

ENFOQUE MONTERREY en Radio Beat, 90.1 FM
Lunes a Viernes a las 13 horas

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