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La información nunca está protegida

La tragicomedia del periodismo deportivo

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Todo parecía ser una tranquila rueda de prensa. El Atlas había perdido el Clásico Tapatío (el más longevo del fútbol nacional) contra su acérrimo rival el Guadalajara, y alargaba su racha de partidos sin victoria a trece, acercándose al fondo de la tabla del descenso. El técnico rojinegro,Tomás Boy, un hombre conocido por su carácter fuerte, áspero y tosco, declaraba ante los medios que su puesto estaba a disposición de la directiva de los llamados «Zorros».

La tranquilidad reinaba en la sala de prensa del estadio Omnilfe, hasta que Marco Cancino, reportero y comentarista de Televisa Deportes, cuestionó a Boy acerca del mal paso del equipo y sobre sí «se considera todavía el técnico ideal para sacar a Atlas del hoyo en el que se encuentra». El famoso «Jefe» le respondió que «ideal no hay nada en este mundo ‘mano’, si no, tú tendrías pelo». La sala en pleno soltó carcajadas por lo que Cancino, reviró al entrenador diciendo que lo estaba insultando y él también podía hacer eso. Total que Boy se retractó, el alto mando de «La Academia» llamó al reportero para disculparse y Cancino usó Twitter para expresar que había sido el momento más difícil de su carrera. Un drama donde no debía haberlo.

Esto genera una pregunta de la que es difícil escapar: ¿Por qué el gremio del periodismo se ha vuelto tan protagonista? Siendo sinceros, los consumidores lo hemos permitido. Es normal que reporteros, comentaristas, analistas, camarógrafos y, en el caso de la televisión, los floor managers, se enfrasquen en polémicas baratas y sin chiste, con jugadores, entrenadores y directivos.

Todo se resume en algo muy simple y risible, que son las ansias de fama a costa de lo que sea, aún si esto significa traicionar el sentido más básico y estricto del periodismo que es informar. Claro está que el fútbol es en todas partes algo muy pasional, y que es casi imposible no caer en la tentación, pero vamos, seguirle el juego a los futbolistas es algo de mal gusto. Se ve el fútbol como si no hubiera otra cosa, como si no importara la crisis alimentaria, la económica/política, la pobreza, incluso, como si no hubiera caos en otros deportes. Pregunten a los que practican el basquetbol en este país, verán que ni de lejos cuentan con los mismos apoyos y difusión.

¿Ejemplos? El periódico Récord, las televisoras hegemónicas de este país, los medios que cubren la liga de ascenso y los entrenadores que responden, más un largo etcétera. En el plano internacional tenemos al periódico Marca en España de marcada tendencia madridista, el barcelonista Sport, el gremio argentino (con excepción del Clarín), Salvador Nasralla en Honduras (un chileno que critica a los mismos hondureños en su país y quién sabe por qué está resentido con México) y así sustantivamente, como decía el Chavo del Ocho. ¡Chales!

En el norte del país, la situación es gravísima, con Multimedios dominando el panorama de la mano de su comando de show man deportivos, encabezados por el infumable Roberto Hernández Jr., mejor conocido como «Don Rober». Este sujeto se ha dedicado a medrar de los Tigres de la UANL y de su afición. Grandes sectores de esta, con la convicción de lo que diga el señor es la verdad absoluta, se lanza al ataque de todo lo que diga su líder, sin importar que esto implique vigencia contra otros equipos o árbitros.

Un caso especial es José Ramón Fernández, quien con su estilo crítico y punzante, combatió por años de manera loable contra el imperio de Televisa, aunque esto no signifique que no haya protagonizado escandalosos momentos. Cómo olvidar el show que dio en vivo en su programa «Fútbol Picante», con Jesús Martínez, al acusarlo de querer usar su cercanía con Felipe Calderón (ah pa’ fichitas) para tumbar a Sven Goran Erikson del comando de la Selección Nacional, para poner a su protegido Javier Aguirre. Imposible de obviar la predilección que tiene por los Pumas o el conflicto con el ya mencionado Tomás Boy.

Ante todo esto queda el hecho inexpugnable de que tanto la sociedad no debe caer en las tentaciones del Lado Oscuro de La Fuerza, creyéndose las mentiras de esos pseudo periodistas, así como las nuevas generaciones de comunicadores deportivos deben recibir un baño catártico de humildad. El periodismo solo es un hilo conductor, nunca debe ser la noticia en sí. Por muy méndiga que sea la tentación… méndiga y coqueta.

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