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Generales abre puertas

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Por: Salvador Hernández LANDEROS

En la última década los Generales se pusieron de moda en la Seguridad Pública como consecuencia de la improvisación e incapacidad de los mandos policiales designados para el cargo por compadrazgo o amiguismo con los gobernadores o alcaldes en turno.

Fue en todo el País y Nuevo León no fue la excepción. Aquí hace unos 20 años empezaron a llegar a las corporaciones policiales directores que no tenían ni la más mínima idea de lo que era la Seguridad Pública.

Eran gerentes de empresas, caballerangos, profesionistas que habían tomado cursos para ser escoltas de empresarios y hasta tablajeros. Ese era su currículum para dirigir las corporaciones en las que ya, desde entonces, se incubaba la infiltración del narco.

También entre los policías había elementos que lograron el mando intermedio por recomendación de ex gobernadores y ex alcaldes a quienes habían servido como escoltas o guaruras, careciendo el oficio y el temple de la operatividad.

Directores improvisados y comandantes “guachomas”* que no tenían ascendencia sobre sus elementos, perdieron el control de las policías y las consecuencias son parte de lo que estamos viviendo desde más de doce años.

Por ello se empezó a recurrir a los militares para que tomaran las riendas y poner orden en las corporaciones policiales, colocando en el mando a os Generales expertos en estrategias y tácticas de combate, además de otros valores y conocimientos.

Nos consta que existen Generales con una alta misión de lo que es servir a la patria y a la sociedad. Su mística, capacidad y entrega los hacen merecedores del cargo, con valores que en ocasiones chocan con los intereses de quien los designan.

Por la descomposición que se dio en las corporaciones policiales debido a las improvisaciones y recomendaciones, debemos de considerar como muy graves los reproches de los Generales de División retirados, Carmelo Terán y Luis Garfias.

La discrecionalidad con la que los titulares de la SEDENA otorgan los ascensos a quienes “abren puertas y revisan la botana del Presidente”(sic), no es conveniente.

Ascender a Generales a los ayudantes del Presidente, como en el caso del Estado Mayor, llevaría al Ejército a una degradación como la ocurrida con las corporaciones policiales y a lo mejor con consecuencias peores que las que estamos padeciendo.

*“guachoma”.- Significa “guarura-chofer-mayate”, calificativo que daban los policías operativos a sus comandantes ascendidos por recomendación, no por méritos en servicio.

chavalolanderos@yahoo.com.mx

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