«Las finanzas se manejan desde Los Pinos». Con esta frase, de apenas siete palabras, el presidente Luis Echeverría tomó el control del Banco de México y tiró por borda la estabilidad económica del país. La paridad del peso, firme en 12.50 durante más de dos décadas, se disparó a 20 unidades por dólar y la inflación, antes de un dígito, escaló casi al 30% anual. Echeverría despidió al secretario de Hacienda, Hugo B. Margain, por no estar de acuerdo con financiar con deuda externa el gasto público desmesurado, y nombró en su lugar a quien un año después le sucedería en la silla del águila: José López Portillo. La crisis financiera, por supuesto, empeoró. En una visita a Torreón, para inaugurar la Aduana Interior y otras instalaciones, le pregunté al futuro candidato presidencial cuándo se detendría la máquina de hacer billetes. Su respuesta fue una evasiva y un gancho al hígado dibujado en el aire.
La misma aversión por el orden lo tiene el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien recientemente llamó «estúpido», «politizado» y «gran perdedor» al jefe de la Reserva Federal, Jerome Powell, por no ceñirse a sus caprichos y no reducir las tasas de interés como lo dicta la Casa Blanca. Powell ocupa el cargo desde 2018 a propuesta de Trump en su primer mandato. Pero como remover al jefe de la Fed tendría consecuencias desastrosas para la economía, el pirómano ha dirigido su inquina ahora contra Lisa Cook, primera mujer negra en formar parte de la junta de gobernadores de la Reserva Federal. El presidente Joe Biden nominó a Cook, y el Senado la confirmó en 2022.
Resulta paradójico que el primer presidente sentenciado por 34 delitos de falsificación de facturas, cheques y registros, en el caso Stormy Daniels, y condenado a pagar cinco millones de dólares a la periodista Jean Carroll por abuso sexual, utilice como pretexto para deshacerse de Cook una supuesta adulteración de documentos para adquirir una hipoteca en condiciones ventajosas. Sin embargo, a diferencia del difamador, la execonomista principal en el Consejo de Asesores Económicos del Gobierno de Barack Obama «no ha sido acusada de ninguna irregularidad ni condenada por ningún delito» de acuerdo con una nota del New York Times.
Para Charlie Savage, analista de la «Dama Gris», el caso «Plantea la pregunta de si solo él (Trump) puede decidir si existe causa para despedir a una funcionaria de una agencia independiente cuyos líderes están protegidos por la ley contra las destituciones arbitrarias, o si los tribunales estarán dispuestos y podrán intervenir si los jueces consideran que su justificación es un pretexto. Pero la decisión de destituir a la Sra. Cook, a quien el Senado confirmó para un mandato que finaliza en 2038, también encaja en un arco ya conocido, uniéndose a las diversas formas en que el Sr. Trump ha acumulado sistemáticamente mayor autoridad».
La Corte Suprema de Estados Unidos tiene una abrumadora mayoría conservadora. Tres ministros fueron nombrados por George W. Bush y tres por Trump. Dos proceden de la administración de Obama y uno de la de Biden. La gobernadora Cook ha dicho que seguirá al frente de sus funciones «para ayudar a la economía estadounidense». Pero, por lo visto, a Trump le tienen sin cuidado las alarmas que su inquina ha encendido no solo en el banco central, sino en el sector financiero. Lo que Estados Unidos y cualquier país menos desean es una nueva espiral inflacionaria.