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La información nunca está protegida

El ruido de los ruidosos

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Por: Omar Elí Robles
En el tema de los vecinos escandalosos, se entiende la estrategia de estar en los medios de alguna manera.

Lo preocupante son los niveles de coerción a los que se llega.

Cierto, para el ciudadano común es un tema importante; lo mismo el ruido de las fiestas, que el de los perros… el abuso en los espacios para estacionarse, que el bloqueo de las cocheras… los que ponen piedras, cubetas o sillas para apartar sitios que no son de su propiedad… y los que se estacionan a la brava.

El tema son las reglas de convivencia…

Meter a la policía en estos asuntos es mucho más que peligroso.

Algo que debiera solucionarse con el fortalecimiento de las juntas de vecinos, para que en cada sector, en cada manzana se logren acuerdos… para que el fiestero tenga el permiso del horario de sus propios vecinos, y para que sean ellos a través de comités quienes le pongan límites; se viene a solucionar ahora con la policía y con multas, algunas de verdad estratosféricas.

Salvo en San Pedro, en donde en el sector acaudalado la gente no se conoce, en los demás sectores el trabajo comunitario debe empezar por darle fuerza a los liderazgos vecinales… insisto, meter a la policía implica riesgos.

1.- Que no tenemos policías confiables… que los asaltos en fiestas y secuestros exprés, tienen el componente de la complicidad o participación de elementos policíacos… ¿Les vamos a poner a las víctimas a varios de ellos al alcance de sus manos?

2.- Que si la policía actúa bien… que si se imponen multas y los vecinos son obligados a suspender su fiesta, el tejido social de esa manzana va a quedar lastimado… el vecino escandaloso va a sentirse agraviado y vivirá de pleito con aquellos a quienes crea responsables de la denuncia… ese tejido dañado es vital en otras circunstancias para asuntos de seguridad vecinal, de cuidarse unos a otros… de participar en programas de mejoramiento.

3.- El extremo de hacer operativos para detener a los fiesteros al salir de su reunión, se tomará por exceso, cuando se ponga sobre la mesa que hay operativos para detener a fiesteros, pero no los hay contra la delincuencia que seguirá dando uno que otro golpe… con uno solo que los maleantes den, se pondrá sobre la mesa la diferencia… la queja… el reclamo… “Así deberían ir por los maleantes, bola de abusivos”… y no quiero saber si al llevarse al marido sale la señora y los niños a defenderlo… ¿Están preparados nuestros policías para actuar con tal criterio que se eviten escenas como éstas, que serán la delicia de las televisoras?

Mostrar cero tolerancia en contra de los delitos o faltas administrativas ayudará mucho a la sociedad, así fue como el Distrito Federal se convirtió en un mejor lugar para vivir y transitar.

Pero usar la policía contra los ciudadanos fiesteros será un exceso…

Sobre todo, cuando ni siquiera se agota el primer recurso: El de la autorregulación con grupos vecinales fuertes.

red-crucero.com

 

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