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La Cruda Realidad

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Por: Rodrigo Luna Guevara
Iniciamos ya el 2013 y este 7 de enero regresan a tomar clase 25 millones 700 mil estudiantes de los niveles preescolar, primaria y secundaria, además de los más de 9 millones que retornan al bachillerato y nivel superior; a estos los acompañan casi dos millones de maestros, directivos y administrativos de todos los niveles.

En los salones de clase la plática seguramente será sobre las tareas pendientes y en las salas de maestros la comidilla obviamente referente a la reforma educativa, que si bien es un proceso largo, arduo y complicado de cumplir, los partidos políticos y sus actores principales traen bien afilado el cuchillo para hacer disección urgente al sistema.

A un lado está la mesa de autopsia de la Maestra Elba Esther Gordillo que casi podría decirse que ella escogió el color y el tipo de sábanas.

Los maestros regresan con un gran entusiasmo para dejar en sus pupilos algo de sabiduría o al menos un poco de curiosidad que les incite a indagar sobre las cuestiones básicas de la vida, y estamos hablando, claro, de aquellos docentes que tienen a bien una vocación por demás humanista, con el firme propósito de elevar el nivel educativo de nuestro país, profesores a los que no les quita el sueño presentar un examen para conservar su trabajo.

Y no es el caso de aquellos que han convertido a la educación en un negocio nacional, apoyados o más bien, forzados por los mismos directivos que exigen mayor rendimiento en la prueba enlace, no porque esta demuestre con mejores calificaciones cual es la mejor escuela, sino por la simple y sencilla razón de que la mejor escuela recibe un detallito al igual que el maestro que dirige al mejor grupo, detallito que se puede contar y gastar.

Pero hablando de pupilos, maestros y vocación, cómo es que al Gobierno Federal no se le ha ocurrido, reformar el sistema de admisión a las Escuelas Normales… no habría necesidad de tanto alboroto nacional, si de entrada se hacen pruebas vocacionales, psicológicas y estudios de vida de los aspirantes a maestros, pues si bien es cierto que hay una gran cantidad de valiosos elementos, hay muchos, muchísimos otros que estudian la Normal con la esperanza de heredar una plaza, o de trabajar medio turno muy bien pagado, sin contar la cantidad de maestros que actualmente están en el sistema impartiendo inglés sin una licenciatura, y que su segunda lengua la aprendieron en alguna celda de los Estados Unidos o en algún trabajo de tele-marketing, en otras palabras, personas, a las que no les interesa la educación de los futuros ciudadanos.

Hablando de acciones forzadas, ahora que se apruebe la tan traída y llevada reforma educativa, me gustaría saber cómo van a cumplir los líderes sindicales al montón de personas que les vendieron su voluntad a cambio de un contrato o de una plaza, o lo que es peor, solo por conservar esta. Y conste que no estoy haciendo referencia directa a alguna elección reciente en alguna escuela normal superior en el estado, ni mucho menos al hijo de cierto líder de la sección 21 que se llama Víctor y se apellida Alonso.

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