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Magamultas megahipócritas

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En Nuevo León, la contradicción es el mensaje más común de las fuentes oficiales. Los ciudadanos ya han superado la paranoia y se toman las cosas con calma. Por ejemplo, no hace mucho, se juraba que no permitirían que se aumentaran las tarifas del transporte urbano. Poco a poco, las declaraciones se han matizado, y ahora, con una flotilla de 300 camiones, presuntamente nuevos, y la amenaza de castigar a transportistas “rebeldes”, se allana el camino para recetarle al ciudadano otro aumento artero, injusto e inmoral. Varía un poco la estrategia oficial respecto al año pasado, pero los “zares” del transporte siguen imponiéndose finalmente.

Lo mismo está pasando con la polémica de los antros. No queremos parecer monotemáticos, pero el debate sigue, y en la diversidad de opiniones no siempre se llega a una solución justa. Sobre todo porque en el debate, el ciudadano suele estar como testigo mudo. La opinión de la gente suele marginarse a favor de intereses, y en este caso, el interés significa mucho dinero que, a su vez, implica mucha sangre. Por desgracia, el dinero y la sangre la aportan precisamente los ciudadanos. Todo a cambio de unas horas más de presunta diversión, y no precisamente una sana diversión.

Ayer, el alcalde de San Pedro, Ugo Ruiz, advirtió que podría hasta duplicar las multas por conducir en estado de ebriedad. Así, sin contextualizar, cualquiera pensaría que la medida es muy adecuada, porque un conductor ebrio es potencialmente un asesino o un suicida. Lo que esperan los ciudadanos es precisamente que los ayuntamientos asuman su papel preventivo en cuestiones de seguridad. La amenaza de megamultas podría servir para desanimar a posibles infractores, y de paso, reduciría accidentes que a su vez, salvaría vidas.

Pero esto es sólo una ilusión óptica. El Ayuntamiento de San Pedro ha negociado, incluso por encima de la Ley de Alcoholes vigente, para que sus antros cierren muy de madrugada. Eso de que es para que los jóvenes se diviertan es una justificación absurda, porque la diversión en los antros no es sólo la convivencia, también invariablemente se convive bebiendo. Y entre más tiempo se tenga para beber, más ebrios hay. Y la mayoría, por no decir todos los ebrios que salen de los antros, conducen sus propios autos.

La amenaza del alcalde de San Pedro es muy extraña, por no llamarle hipócrita. Porque se ofrece a los jóvenes la oportunidad de embriagarse hasta altas horas de la madrugada, y luego se les castigaría por conducir en un estado que el propio municipio facilitó. Esto no es prevención, sino puro y vil afán recaudatorio; porque prácticamente a cualquier auto que se retire de cualquier antro, se le puede detener y multar su conductor. Todos saldrán más o menos ebrios.

Así, la amenaza de megamulta es otro de esos mensajes contradictorios que se emiten siempre desde el ámbito oficial. No es con multas como se hará conductores responsables, porque finalmente el alcohol es una droga que desinhibe, y en ese estado todo parece fácil. La megamulta no sirve, como no han servido antes. Incluso los operativos antialcohol, aunque desaniman, tampoco han acabado con el problema. Quién sabe ahora que los marinos apoyarán a las autoridades de Monterrey.

Definitivamente, la mejor manera sería mandar temprano a los jóvenes a terminar la borrachera es sus casas, donde tendrían menos necesidad de manejar. Eso sí sería prevención, no el castigo absurdo que propone San Pedro. Así sí, estaríamos todos más seguros.

ENFOQUE MONTERREY en Radio Beat, 90.1 FM
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